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El Nina Nina
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(Mitologia)

EL NINA NINA

L a crónica anterior referente al Chiru Chiru, tiene una homología con otra leyenda,
que si bien posee modificaciones en la forma misma del contenido, no cambia
sustancialmente en el fondo de esta, ya que es el mismo Anselmo Belarmino el principal
protagonista y la cual describimos a continuación:

Cuenta la leyenda que en el año de 1789 cuando la minería se encontraba en su
auge, Oruro se proyectaba como una ciudad promisoria, futurista y ambiciosa de
prosperidad y por esos tiempos acechaba en la ciudad un ladronzuelo de triste figura
pero con una picardía por demás encendida y por esos rasgos apodáronle EL NINA

Este bribonzuelo tenía la costumbre de robar en las noches las casa de los
acaudalados con tanta facilidad, que la policía nunca podía atraparlo, ni probarle delito
alguno. Sin embargo, el fruto de sus fechorías repartía entre las personas menesterosas.

Las autoridades en algún momento de su desesperación, por encontrarlo habian
ofrecido jugosas recompensas por su captura, pero esta se hacia imcomprensible que
cuando ya lo tenian atrapado, este desaparecía del lugar.

Los favorecidos por este ladrón comentaban
en voz baja que el Nina Nina, no podía ser
capturado por que tenia una protección divina
de la Virgen María de la cual era devoto.

Como todo ser humano atrapado por la ambi-
ción cometió el pecado de entrar una tarde a robar a
la casa de una familia necesitada, perdiendo en ese
momento la gracia protectora, pues no contó con la
presencia de los dueños de casa, que al sorprenderlo
le hirieron con un puñal y dándole por muerto lo
dejaron en la calle.

Anselmo Belarmino arrepentido de
su felonia invocó a su protectora a darle
auxilio, la Virgen compadecida del dolor
de su hijo lo llevó hasta su guarida que
se encontraba muy cerca del socavón
de la mina y le asistió en su agonia.

Los pobladores del lugar, extra-
nados por la ausencia del Nina Nina
por varios días, procedieron a bus-
carlo y cuando lo encontraron grande
fue su sorpresa ya que descubrieron
su cuerpo sin vida a los pies de un
retrato pintado de la Virgen de la
Candelaria a la que él habíale
ofrecido su devoción.

A partir de ese día y por la cercanía a la bocamina
del yacimiento de plata los lugareños la llamaron
la Virgen del Socavón.

(Extraido del folleto de "La Diablada Fraternidad Artistica y Cultural")