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La Morenada
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ORÍGENES DE LA DANZA

Abordar el origen de la morenada nos remite de entrada a
consideraciones plurales.Por un lado, los datos históricos
son imprecisos ya que su investigación, en el mejor de los
casos, ha sido considerada de acuerdo a períodos, en este
caso el colonial cuya amplitud es considerable. Por otro lado,
no son menos numerosas las instituciones que argumentan
en lo concerniente al lugar en que se originó la danza y si
a esto añadimos que esta danza tendría que haber sufrido
un cambio de protagonistas, ya que es lícito preguntarnos
en qué momento y debido a qué razones no son los negros
los que van adelante sino los nativos del lugar, la cosa se
complica más.

Sin embargo, en cosas del folklore el rigor hermenéutico
puede resaltar una aventura demasiado cara frente al universo
mágico y centellante de la danza. Habría que mirar con otros
ojos, no los del propio investigador cuales son los hilos
ocultos que prefiguran y diseñan lo que con vehemencia y
pasión pasa a ser el testimonio de una época ominosa.
Porque si hay algo que no merece ser soslayado es
precisamente la temática de la morenada y cómo el pueblo
en el transcurso del tiempo la cultivó y amó, para llegar a
constituirse hoy por hoy en un verdadero monumento
melodramático, cuyos contornos magistrales se funden en
el lúcido e imperecedero testimonio y el arte multifacético;

sabiduría y persistencia frente a la mediocridad y el olvido.

Si el contexto histórico general nos remite al descubrimiento
de América al azar por navegantes ibéricos, con el objetivo
inmediato de la colonización y el consiguiente dominio sobre
las tierras y su gente. De la exhuberancia y la riqueza que
la América del Sud ostenta se quedan fascinados y la
ambición y la codicia acicatean el poder para que éste dé
rienda suelta al consiguiente saqueo y explotación de valiosos
minerales. Ahí es donde se inicia para el Alto Perú, el famoso
ciclo de plata. Abundantes y bruñidos filones argentíferos
hacían brillar los ojos del español y en esa medida apelaba
a cualquier recurso para obtener el mineral codiciado. En
principio, la mano de obra para el laboreo de las minas
estuvo constituida por los nativos, pero la explotación era
tan intensa que los cuerpos comenzaron a flaquear y eran
pocos los que retornaban de aquel sombrío infierno.

Se cuenta que no pocos mitayos fracturaban los brazos y/o
las piernas de sus vastagos recién nacidos para que éstos,
lisiados, sufrieran menos así en las entrañas despiadadas
de la mina, otros huían y jamás se volvía a saber de su
paradero. Fue entonces que por la iniciativa de Fray Bartolomé
de las Casas, padre dominico y defensor de los indios, se
comenzó a importar gentes de color proveniente de Guinea,
el Congo y Angola, que en condiciones infrahumanas,
comenzaron a llegar a Sud América y con ella su cultura, su
religiosidad y su desesperanza. Sometidos primero a
inhumana explotación en las minas, su resistencia por el
excesivo trabajo y el clima hostil se vio vulnerada hasta que
los colonizadores decidieron enviarlos al trópico con el objeto
de destinarlos al trabajo de cultivos agrícolas; son los Yungas
y los Valles del Alto Perú los que albergan a los negros pero
las condiciones de sometimiento no varían. Corpulentos y
fornidos capataces se constituyen en el aparato represivo
del sistema esclavista colonial.

Al aumentar la demanda de los productos coloniales se
sobreexplotó a los esclavos, creciendo de esta manera los
castigos, la más leve falta era objeto de disímiles penas,
desde su flagelación por el azote y la aplicación de hierros
candentes que les dejaba marcas indelebles, hasta la pena
de muerte.

Es precisamente este contexto de explotación el que inspira
a la danza de la morenada. Según algunos autores, una
suerte de "pre morenada" ya se habría dado durante la
estancia de los negros en las minas, con más exactitud en
Potosí; pero lo que de hecho parece más verosímil es su
génesis en la región tropical de los Yungas, justamente en
los cultivos vinales, destinados a la producción de vino.

De ahí que la danza de los morenos diseña un doble sentido
de manera explícita; por un lado, la asunción de la historia
de un vejamen, la explotación esclavista, manifestada en la
temática de la danza; por otro lado, el imaginario popular
capaz de fundar una estética, una coreografía, un atuendo
y una melodía. Y es más, una ritualidad, un lenguaje y una
pasión.

Tanto la danza como el atuendo presentan alusiones directas
a la temática de la morenada. Si el moreno luce una suerte
de tonel en su cuero, esta es una clara reminiscencia a los
recipientes donde se almacena el vino, mágicamente el
negro se torna en vino tinto en su seno, o como lo conciben
otras versiones se trataría de la evolución, de una antigua
túnica cilindrica que usaban los negros como traje distintivo.
Parsimonio y rituales en prolongadas filas, los esclavos
marchan bajo la presión del yugo; sobre sus trajes
destellantes, frondosas plumas se agitan cadenciosas. Si
en un pasado cercano los morenos llevaban cadenas en los
tobillos, éstas desaparecieron para lucir con mayor nitidez
una matraca que da ritmo a su cimbreante paso. Luminosa,
la danza de los morenos exhibe además los caporales, que
ceñudos e implacables bailan agitando un fornido látigo; los
reyes morenos imponentes, pasan su majestuosidad como
contrapartida de la corona española; los achachis son en
realidad los Achachilas, encarnaciones divinas de la teología
andina; las "figuras", versiones modernizadas de la
desaparecida china morena lucen su belleza y su garbo en
sicalíptico paso, las cholitas, frágiles en su sigilo, consuman
apoteósicamente la danza; prestancia y color, música y baile,
historia y mito se entregan incesantes.

Indios, negros y mestizos se funden fervorosamente en el
tonel de la danza. Si como murmuran algunas voces, al
principio protagonizaban la danza los propios negros, son
los indiomestizos los depositarios de encarnarla y depositarla
en el tiempo. El rostro del mitayo y el rostro del negro se
funden en una misma mueca, sus cuerpos y sus
padecimientos son la memoria de la ignominia; al cabo de
los años, su resurrección es el testimonio que febrilmente
se asume tras la faz de la máscara, una máscara que es
nuestra propia cara.

BANDA "SUPER CENTRAL"

Fundada el año 1993, su actual Directorio
compuesto por Max Choqueticlla, Alejandro Vásquez R.,
Roberto Aguilar M. y Antonio Vásquez C., se afianza para
la presentación del carnaval 1996.

BANDA "IMPERIAL"

Fundada el 21 de Septiembre de 1969, su director es el Prof.
Benedicto Wilcarani Vilica. En su trayectoria cuenta con
importantes lauros logrados tanto en el interior como en el
exterior del país, hasta la fecha tienen 35 LP grabados.

BANDA "SUPER CONTINENTAL"

Esta banda ha sido fundada dentro el seno de la Fraternidad
Morenada Central el 25 de diciembre de 1996, sus directores
los Srs. Justino Condori y David Mamani.

(Extraido de Folleto de la Morenada Central Carnaval 98)